Y aunque hoy enseño panadería sin gluten, mi historia empezó mucho antes del diagnóstico.
Durante años conviví con dolores de panza, inflamación, cansancio y molestias digestivas que nadie lograba explicar.
Pasé por médicos, estudios y diagnósticos erróneos hasta que finalmente, a mis 30 años, llegó la respuesta: celiaquía.
Y con ella también llegó el miedo.
Miedo a enfermarme.
A no saber como alimentarme de forma segura.
A no poder volver a disfrutar la comida, sobre todo el pan, amado pan.
A sentirme incomprendida y excluida siempre.
De un día para otro, algo tan cotidiano como comer se volvió complejo y estresante.
En ese momento —allá por 2012— casi no existían opciones sin gluten. Las recetas eran pruebas compartidas entre personas que también estaban intentando entender este nuevo mundo. Los panes salían secos, se rompían, no tenían sabor y muchas veces terminaban en la basura.
Ademas, no estaba sola en la cocina de casa...
También tenía que aprender a integrar esta nueva forma de cocinar a mi vida familiar, convivir con el miedo a la contaminación cruzada y sostener el día a día sintiéndome muchas veces incomprendida.
Pero hubo algo que nunca perdí: las ganas de volver a disfrutar de cocinar y preparar un rico pan para mi y mi familia.
Porque cocinar siempre fue mucho más que preparar comida para mí.
Era mi espacio creativo, mi forma de conectar conmigo, de transformar mis emociones y recuperar la calma.
Así empezó mi búsqueda.
Horas de pruebas, errores, investigación y aprendizaje hasta descubrir algo que cambió todo:
La panadería sin gluten no se trata de copiar recetas. Se trata de comprender.
Comprender las harinas.
Sus combinaciones.
La hidratación.
Las estructuras.
Los procesos.
Y sobre todo, entender que con un método claro sí es posible lograr panes ricos, esponjosos y con sabor a pan real.
Ese descubrimiento no solo transformó mi alimentación.
Transformó mi vida.
Lo que comenzó como una necesidad personal terminó convirtiéndose en mi propósito y también en mi trabajo. Empecé cocinando para otras personas, luego enseñando en comunidades y asociaciones de celíacos, y con el tiempo acompañé a cientos de mujeres de Argentina y Chile a transformar la frustración en confianza.
Hoy mi misión es hacer que este camino se sienta más fácil, más disfrutable y mucho menos solitario.
Porque sé lo importante que es volver a sentir normalidad.
Volver a compartir una comida sin miedo.
Volver a confiar en vos cada vez que preparas tu pan.
Y quiero ayudarte a lograrlo.
Bienvenida a este espacio donde comer sin gluten puede volver a ser simple, rico y disfrutable 💛
Descubrir a Andie fue un regalo, agradezco ese viaje al Sur. Me ayudo a animarme a cocinar sin gluten con confianza y a disfrutarlo. Aprendí a adaptar cada receta a las necesidades de mi familia.
Años intentando hacer pan y siempre terminaba duro o quebradizo. Al tomar el curso de Andie por primera vez entendí qué necesitaba modificar para hacer panes ricos y esponjosos siempre. Ahora mi freezer siempre tiene stock
Me emocionó volver a compartir una pizza con mi familia sin sentirme diferente. Jamas pense que podia ser tan simple volver a cocinar sin gluten y disfrutarlo. Recomiendo el Curso de Andie